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Aquí encontrarás mi información personal y una recopilación de artículos sobre los tres temas en los que vengo trabajando: Comunicación, Emprendimiento y Responsabilidad Social.

Comunicar el valor agregado de la RSE

Que la responsabilidad social agrega valor a la empresa es un hecho. Sin embargo, aún existe una brecha entre las acciones de RS y la medición y comunicación de su valor agregado.

Educar para emprender

¿Nuestro sistema escolar forma ciudadanos independientes, creativos y preparados para identificar y aprovechar las oportunidades? ¿Cuántos de nuestros alumnos se sienten listos para liderar el desarrollo de sus comunidades y sus vidas?

Desarrollo de capacidades

¿Cómo generar desarrollo capacitando a los emprendedores y empresarios de la microempresa?

La Flor de Luz

Margarita, esta linda la mar; Y el viento lleva esencia sutil de azahar. Yo siento en el alma una alondra cantar: tu acento. Margarita, te voy a contar un cuento.

¿Cuánto pierde el país cuando le decimos no a la minería responsable?

Hace unos días, Newmont, anunció una disminución en dos tercios sus estimaciones de inversión en el proyecto Conga en el período 2012-2013. De los US$ 1,500 millones de inversión proyectados, la estimación se redujo a US$ 440 millones. Adicionalmente, proyectos como Quellaveco y Antapaccay (de las firmas Anglo American y Xstrata respectivamente) aun no inician su construcción debido a conflictos sociales latentes en sus respectivas regiones de operación. En uno de sus artículos, Jorge Melo Vega –Gerente General de Responde- nos hacía reflexionar sobre la clase de empresas mineras que están operando en nuestro país evidenciando que las 3 empresas globales mencionadas encuentran muchos cuestionamientos en sus comunidades de acogida aun cuando son las líderes del Dow Jones Sustainability Index – DJSI.


Durante su intervención en el Simposium del Oro el Ministro de Economía Luis Miguel Castilla mencionó: “Hasta el 2013, tenemos inversiones de US$ 30.000 millones. De darse proyectos como Antamina, Cerro Verde y Antapaccay, desde el próximo año hasta el 2015, veremos una variación acumulada de más del 74%”. Sin dudas, un extraordinario panorama a nivel macroeconómico al que hay que añadirle los más de US$ 50,000 millones de inversión en el sector que se piensa captar durante los próximos años. Sin embargo, los conflictos sociales están postergando las inversiones poniendo en suspenso todo pronóstico de inversión y crecimiento.

Y, ¿qué sucede cuando un proyecto minero se retrasa? Durante su exposición en el Simposium del Oro, Gonzalo Tamayo -socio director de Macroconsult- explicó claramente esta pregunta poniendo de ejemplo el aporte al país de un proyecto minero ficticio equivalente al 10% de las exportaciones del sector que actualmente representa el 60% de las exportaciones del Perú.

En el nivel macroeconómico, indicó, pasaríamos de un ratio de inversión privada de 19% a 20%, tendríamos un impacto de 1.4% en el PBI y de 1.2% en el consumo privado y se generarían tributos al Estado por alrededor de 6,000 millones de soles. Este monto es igual a todo el presupuesto del sector salud. ¿Qué pasaría si el proyecto fuera equivalente al 15% de las exportaciones mineras? Los nuevos ingresos por tributos representarían el triple del presupuesto del Ministerio de Inclusión Social y el total del presupuesto del Ministerio de Educación.

A nivel micro, caerían 8 puntos los niveles de pobreza total, 5.4 puntos la tasa de analfabetismo, 3.2 puntos la mortalidad infantil y 6.2 puntos el índice de desnutrición. Asimismo aumentaría en 4.5% el accedo a las telecomunicaciones y en 7% el acceso a la electricidad. Finalmente habría un alza de 54% del ingreso mensual en las zonas cercanas a las minas.

Minería: Proveedores ¿locales?


Los proveedores locales no son todos iguales

Últimamente una de las razones más repetidas en los medios para argumentar que la empresa minera sí genera beneficios directos en su área de influencia directa es aquella que reza que a través de la contratación de "proveedores locales" la minería dinamiza las economías regionales y genera oportunidades para clústers como el metalmecánico que incluso ya está exportando.

A este argumento no le falta certeza; sin embargo, considero que hay algunos aspectos que podrían precisarse para entender mejor el tema de los "proveedores locales". Como punto de partida hay que entender que existen varios tipos de empresas que le brindan bienes y servicios a la minería con fortalezas y retos muy distintos. Cerca a casi todas las operaciones mineras tenemos a las empresas comunales, algunas de ellas fruto de los convenios marco suscritos con las comunidades de acogida. Éstas se dedican a actividades agrícolas y ganaderas y, cada vez con mayor frecuencia, a ser proveedores de servicios básicos para la empresa minera tales como lavandería, alquiler de camionetas y provisión de alimentos. Muy distintas a las primeras encontramos a pequeños negocios locales ubicados en ciudades cercanas a la operación y enfocadas principalmente en el comercio y los servicios. Finalmente, medianas empresas regionales relacionadas principalmente al sector construcción.

Ser proveedor de una empresa de un sector tan regulado y observado como el minero no hace las cosas muy sencillas para el empresario regional y aun menos para el comunero emprendedor. Hay aspectos elementales que aun no son cubiertos por varias empresas proveedoras locales: La calidad de bienes y servicios, una buena atención hacia la empresa minera y un orden contable básico del negocio. Estos retos, aparentemente ajenos al cliente minero, son uno de los principales dolores de cabeza de los ejecutivos que trabajan con proveedores locales. Por un lado, se tienen que exigir estándares mínimos de servicio pero por otro no se pueden poner en riesgo las relaciones con la comunidad. Si a esto le añadimos el que muchas de estas empresas locales son monocliente y dependen de lo que la operación minera decida para seguir existiendo o declararse en quiebra, el riesgo es mayor.

Por otro lado, durante los últimos años los proveedores locales también se han profesionalizado. Algunas veces por iniciativa propia y otras muchas por exigencia de la empresa minera. Temas como la Seguridad y Salud Ocupacional, contar con certificaciones o pasar por un proceso de homologación e incluso comenzar a gestionar su responsabilidad social y ambiental son los tres principales temas que he visto repetirse en varias regiones.

Las empresas mineras, por su parte, se toman cada vez más en serio el desarrollo de sus proveedores locales. Y este tema lo han abordado con mayor interés las áreas de compras y logística. Algunas cuentan con políticas globales de compras locales y experiencia de más de 20 años promoviendo el desarrollo de sus proveedores e inclusive alentando la creación de nuevos negocios. Otras mineras vienen desarrollando proyectos para el desarrollo de las habilidades de negociación, liderazgo y gestión de los propietarios de las empresas proveedoras. Finalmente algunas han creado premios para reconocer a sus mejores socios comerciales.

En síntesis, al hablar de los proveedores locales como la mejor muestra de que la minería genera desarrollo directo en su zona de influencia hay que entender que este beneficio supone también una gran responsabilidad. Porque cuando leo que una empresa minera anuncia que ha invertido cientos de millones de soles en compras locales me pregunto si es que se preocupó por comprarle al emprendedor de la comunidad, al empresario de la micro o pequeña empresa local o si es que gran parte de esos millones fueron a medianas y grandes empresas constituídas ad-hoc en el área de influencia para licitar nada desestimables contratos.

Comunicar el valor agregado de la Responsabilidad Social



Que la responsabilidad social agrega valor a la empresa es un hecho. Sin embargo, aún existe una brecha entre las acciones de RS y la medición y comunicación de su valor agregado. A continuación les presento cuatro recomendaciones:

Identificar Indicadores de impacto económico.
Si bien este es un aspecto que debe incluirse en la planificación inicial del proyecto, en la práctica a quienes se nos encarga comunicar a veces también nos toca medir. Todo proyecto de Responsabilidad Social debe identificar indicadores que respondan a cuatro dimensiones[1] muy valoradas por los gerentes de finanzas: Crecimiento de mercado (¿El proyecto nos trajo más clientes?); Retorno de la inversión (¿Fue un gasto o es una inversión a mediano y largo plazo?); Calidad del liderazgo (¿El proyecto de RS mejoró el talento humano de nuestra organización?); Manejo de Riesgos (¿El proyecto contribuye a la reducción de posibles escenarios de crisis o riesgos futuros?). Hablar en el lenguaje del Gerente de Finanzas es fundamental para poder comunicar interna y externamente que la RS sí agrega valor.

Números y una buena historia.
Nada mejor que mensajes cortos y precisos para una mejor recordación. Utilizar números e historias para comunicar los resultados de nuestro proyecto de RS es una práctica que cada vez se va difundiendo más. El story telling convierte las buenas prácticas en buenas historias que, si son bien comunicadas, no se quedan impresas en una revista sino que viajan por conferencias, seminarios, clases y otros espacios como ejemplos positivos aportando a la reputación de nuestra empresa.

La voz de un tercero.
Si yo digo “soy bueno” probablemente solo quienes me conozcan me crean (y quizá alguno lo dude). Pero si una persona ajena a mí dice “este señor es bueno por estos motivos”, tal vez más personas me crean. Presentar nuestros proyectos de RS a premios y concursos nacionales y regionales es parte de comunicar su valor agregado. Una tercera parte que de forma neutral y objetiva nos otorgue un reconocimiento será muy valorado por quienes patrocinan el proyecto y le dará visibilidad mediática. Solo hay que actuar responsablemente y evaluar con seriedad a qué premios postulamos. Un premio “pagado” se contradice y pone en riesgo la imagen de nuestra empresa.

¿A quién comunico?
No es poco frecuente que los presupuestos asignados a la comunicación de los proyectos de RS sean cortos. No obstante hemos de tener en cuenta que cada uno de nuestros stakeholders se comunica de forma diferente. Así por ejemplo un reporte impreso puede ser atractivo para nuestro directorio mas no para la comunidad beneficiaria que preferiría, tal vez, una reunión. De la misma forma un vídeo comunica mejor a la comunidad (y si circula en Youtube mejor aún) que un apartado o un PDF publicado en nuestra página web. Frente a presupuestos limitados no hay nada mejor que la creatividad.


[1] McKinsey y Boston College Center for Corporate Citizenship: “Valuing Corporate Social Responsibility”, 2009